Lunes, 06 Septiembre 2010
Nuestra  Santa Orden es el fruto del encuentro en Dios de dos almas que se amaron y se fundieron en un solo amor, el de Dios, su voluntad y su beneplácito. 

El 5 de marzo de 1604, San Francisco de Sales encontró por primera vez la baronesa de Chantal en la santa Capilla de Dijon. El 24 de mayo de 1610 escribía (San Francisco de Sales) al padre Pollien:…”nuestra Congregación ha sido el fruto de mi viaje a Dijon”

El 26 de abril de 1604, de regreso a  Annecy, en la primera parada de su viaje, el Obispo  envió a Juana de  Chantal  las siguientes líneas: “Me parece que Dios me ha dado a vos; cada vez me convenzo más de ello”.

En Mayo de 1605, la Baronesa volvió a encontrarlo en el castillo de Thorens: -  ¡Padre! ¿no me sacaréis, al fin, del mundo y de mí misma?   - Sí, respondió él, un día dejaréis todas las cosas, acudiréis a mí y yo os pondré en un total despojo de todo, por Dios.

El 4 de junio de 1607 le reveló e designio que Dios le había inspirado:  “ Pues bien, hija mía, ya he resuelto lo que voy a hacer con vos: -- Y  yo , Monseñor, estoy resuelta a obedeceros”

El 28 de Mayo de 1610 se trazó el sublime proyecto que había de unir para siempre a aquellas dos almas: “ ¡Oh hija mía!, ¡ cuánto deseo que llegue el día en que, muertos a nosotros misamos, vivamos sólo para Dios y que nuestra vida esté escondida con Jesucristo en Dios!  ¡Oh! ¿cuándo será que no seamos ya nosotros los que vivamos, sino Cristo en nosotros? Me voy a hacer un poco de oración sobre esto y a rogar al Corazón de nuestro Rey y Salvador por nosotros. En El soy cada vez más vuestro…”

El 24 de mayo de 1610, nuestro Fundador escribía a Consejero:  “…sabiendo cuántas jóvenes desean retirarse del mundo, y no pudiendo hacerlo en las Congregaciones ya establecidas… LES ABRO LA PUERTA DE UNA PEQUEÑA CONGREGACION  DESTINADA A LAS MUJERES Y DONCELLAS QUE QUIERAN VIVIR EN COMUNIDAD…

En la Solemnidad de la Santísima Trinidad, 6 de junio de 1610, nuestra Madre Juana Francisca de Chantal y sus dos primeras  hijas entraron en el lugar  “de sus delicias”, la Casita  de la Galería.

Nuestro Fundador puso en las manos de nuestra Bienaventurada Madre un compendio de nuestras Constituciones escritas de su santa mano: “ Seguid este camino- lee dijo- mi querida hija, y hacedlo seguir a todas las que Dios ha destinado a seguir vuestras huellas”: QUEDABA FUNDADA LA VISITACION.

MUCHOS SE PREGUNTABAN: ¿PARA QUÉ ESTA NUEVA FUNDACIÓN?  El mismo San Francisco de Sales lo había explicado a menudo: “Para dar a Dios almas de oración tan interiores, que sean halladas dignas de servir a su Divina Majestad y de adorarle en espíritu y verdad. Dejando a las grandes Ordenes ya establecidas en la Iglesia, el honrar a Nuestro Señor por medios de excelentes ejercicios y virtudes brillantes, quiero que mis hijas no tengan más pretensión que glorificarle por su vida humildad… a fin de  seguir  más libre, fácil y ventajosamente a Nuestro Señor, oyendo la voz de aquel que las llama en su seguimiento, lo dejan todo como los Apóstoles, dedicándose únicamente a seguir a Dios y a agradarle en todo, no queriendo que su corazón se divida ni distraiga con la variedad de las cosa terrenas, sino buscando con un corazón sencillo la unidad del amor único de Dios”.