
Verdaderamente la Orden de la Visitación se ha mantenido durante estos 400 años, FIRME, FUERTE, CONSTANTE, INVARIABLE, HEMOS PERMANECIDO ASÍ, como nos lo dejó El, siguiendo la Regla y las Costumbres que nos legaron, pero sobre todo hemos conservado su ESPIRITU: “Un espíritu que no busca sino a Dios y tiende continuamente a unirse a El, independiente de todo, excepto del beneplácito divino; Un espíritu de profunda humildad para con Dios y de gran dulzura para con el prójimo. Un espíritu que no pone el acento en las austeridades exteriores, las Hermanas deben suplirlas con el renunciamiento interior, una gran sencillez y alegría en la vida común”.

“Sed, pues, firmes, fuertes, constantes, invariables y permaneced así…” ( del Prefacio de San Francisco de Sales- Obispo de Ginebra, a la Regla de San Agustín y Constituciones para la Orden de la Visitación de Santa María).